El cuento del cuco

– Uy, mirá, se hizo de noche –me dijo Marcos.

Llevábamos horas jugando un torneo de fútbol online y estábamos tan emocionados por haber llegado a la final que no habíamos notado el paso del tiempo.

– ¡No puede ser! –exclamé. ¡Hay que llamar a mi papá para que se demore! ¡No me puede pasar a buscar justo ahora!

Lo llamamos al celular pero no atendió. Mientras Marcos presionaba con insistencia los botones del joystick para acelerar el inicio del gran partido, me arrimé al balcón de su cuarto y observé cómo avanzaba hacia nosotros una cortina de agua que prometía una noche agitada.

– Ring, riiiiiiiing –sonó el timbre.

Por la forma de tocarlo, era papá. En menos de un minuto, estaba parado en la puerta de la habitación.

– No me quiero ir, Pá. ¿Me puedo quedar a dormir?

– Ni lo sueñes, Gael. Todavía tenés que bañarte y hacer la tarea para la escuela.

– ¡Ufa!

– Nada de “ufa”, Gael, nos vamos ya. Quiero llegar a casa antes que la tormenta.

Papá subió al auto y con Marcos nos quedamos charlando en la vereda hasta que escuchamos la voz de su mamá que venía de la cocina.

– ¡Hijo, entrá a casa que se viene un temporal!

– ¡Ya voy, Má!

– ¡Dale, que no es hora de pavear afuera! ¿Y si pasa el cuco y los atrapa?

– ¡Bueno, ahí voy! –dijo él refunfuñando.

Antes de entrar, me susurró al oído:

– ¿Te diste cuenta que nuestros papás todavía hablan del cuco para asustarnos? ¿En serio creen que existe?

Subí al auto y me quedé pensando… Es verdad, mis papás hablan mucho acerca del cuco, ¿pero alguna vez lo vieron?

Cuando me porto mal, en casa dicen que va a venir a buscarme. Es más, hay veces que estoy haciendo lío y alguien golpea a la puerta.

– ¡Uy, Gael, me parece que es el cuco! -dice mi mamá.

De inmediato, corro a esconderme en mi pieza, apago la luz y me asomo por la ventana. Entonces, veo que es el cartero, la vecina o algún amigo de mis hermanos y respiro aliviado.

Otras veces, alguien llama a casa y papá le cuenta que hice una travesura, pero cuando me pasa el teléfono, la que habla es mi tía Lidia.

– Tía, ¿vos estás con el cuco? –le pregunto.

– No, estemmm… ¡Se acaba de ir a retar a otro nene, te salvaste! –me responde.

También hay abuelos que cuentan cuentos de miedo en los que el cuco castiga a los que no hacen caso.

– ¿Conque no querés comer, bañarte, lavarte los dientes ni dormir? Mirá vos… ¡Ya vas a ver cuando le diga al cuco! -advierten con tono amenazante y los nenes tiemblan de espanto.

Pero lo que yo veo es que hay muchos grandes que inventan historias, porque, cuando las repiten, sin darse cuenta cambian los nombres de los nenes a los que el cuco castigó.

– ¿Cómo podés hablar tanto del cuco si nunca te vi con él? –le pregunté el otro día a mi tía.

– Es que para conocer a la gente no hace falta verla seguido –me respondió.

– Mmmhhh…

– ¡¿Qué mmmhhh?! ¿Sabés cuántas amigas tengo a las que visito poco y nada y sin embargo son mis amigas? –contestó enojada.

Los grandes dicen que al cuco le gusta llevarse a los nenes, pero no dicen por qué. ¿Porque hacen lío? ¿Quién va a querer en su casa a un montón de chicos revoltosos?

Tampoco dicen cómo se los lleva. ¿Los sube a su bicicleta? ¿Los invita a pasear en barco, a viajar en avión?

Alguna vez me contaron que en lo del cuco se desayuna, se almuerza y se cena polenta.

– ¡Abuela, le tenés que enseñar a cocinar! ¡El pobre cuco se la pasa comiendo polenta todo el día! ¿Le pondrá queso rallado, al menos?

Tantas historias escuché que un día decidí investigar. Invité a casa a mis mejores amigos y lo charlamos entre todos.

– Dicen que el cuco aparece siempre que un nene se porta mal, se aleja de los papás y se queda solo –comenté para empezar.

– ¿Será que les teme a los adultos y les quiere enseñar a los nenes a portarse bien sin que se enteren sus papás? –preguntó Marcos.

– Otras veces, aparece en medio de la oscuridad -agregué.

– ¿Será que sus ojos son muy sensibles o que es tan bajito que no llega a la tecla de la luz? –añadió Sofía, que en el colegio siempre se destacó por sus reflexiones agudas.

– ¡Guau! ¡Entonces podría ser un nene! –exclamó mi primo Ferchu, que siempre venía a jugar a casa y se llevaba bien con mis amigos.

– Vayamos a eso de que el cuco te lleva… –propuse. ¿Adónde te lleva? ¿Al club? ¿A la plaza?

– ¡Se parece cada vez más a un nene! –insistió Ferchu.

– ¿Y eso de la comida? ¿Será cierto que todavía no aprendió a cocinar y solo sabe hacer polenta? –se preguntó Elena, quien además de compañera del cole era vecina.

– ¡Esto se pone emocionante! –dijimos los cinco a coro.

Las preguntas continuaron: ¿Y el nombre? ¿Por qué no nos lo dicen?
Imagínense un nene al que nadie invita a jugar porque no se sabe cómo se llama, dónde vive ni cuál es su número de teléfono. Un nene al que todos le dicen “cuco” a pesar de que tiene apellido, mascota, autitos y pelota. El pobre se aburriría tanto que terminaría jugando al fútbol con su perro y a las escondidas con los peluches…

– ¿Y si fuera nena? ¿Si fuera cuca y no cuco? –pregunté.

– No le quedaría otra que entretenerse sola con sus muñecas y mudar la voz todo el tiempo para hacer de cuenta que está con amigas –explicó Sofía.

Después de mucho debatir, le pedimos a mi hermana Victoria, unos años mayor que nosotros, que nos dijera la verdad, porque si el cuco era un nene o una nena, no podíamos permitir que se aburriera tanto y tuviera que conformarse con comer polenta.

– ¿Ahora resulta que son detectives, ustedes? Se los advierto: ¡Dejen de usar ya mismo mi computadora para su investigación o traigo en serio al cuco!

Victoria entrecerró los ojos, nos enseñó sus colmillos y temblamos todos. Mucha investigación, mucha reflexión, pero lo cierto es que teníamos miedo.

Entonces lo llamamos a Francisco, el más grande de mis hermanos, para que nos tranquilizara.

– ¿¿Ustedes quieren saber quién es el cuco?? -nos preguntó con aire misterioso.

– ¡Sí! ¡No! ¡No sé! ¡Qué sé yo! ¡Tal vez! ¡Quizá! ¡Yo qué sé!

No nos decidíamos…

Francisco apagó la luz de mi cuarto y empezamos a gritar. Nos comíamos las uñas, nos tapábamos los ojos, nos rascábamos la cabeza y los piojos se rascaban también.

Cerró las cortinas, prendió la linterna que usaba en los campamentos e iluminó su cara desde abajo.

Se llevó el dedo índice a los labios, dijo “shhhhh” girando lentamente la cabeza de derecha a izquierda y de izquierda a derecha y todos hicimos silencio. Bah, todos no, porque de tanto temblequear Ferchu pisó la cola de mi mono de peluche y se escuchó: “Uh, uh, ah, ah”, “uh, uh, ah, ah”.

Reímos nerviosos, muy nerviosos, y las uñas que nos comíamos cayeron al suelo como la nieve en las montañas.

– Está bien, les voy a decir la verdad –masculló mi hermano, con la luz blanca apuntando a sus labios.

Abrimos bien grandes los ojos para verlo mejor. Hizo silencio, respiró hondo y comenzó a hablar bajito, tan bajito que Elena le reprochó con ganas:

– ¿¿No podés hablar más alto que no te escucho??

El la miró fijo y prosiguió, con más decisión:

– Aquí no hay misterio alguno –dijo-. El cuco no es un nene, pero tampoco es un monstruo que viene a llevarnos a su casa para castigarnos.

– Ah, ¿no? –le preguntó Marcos, más tranquilo pero a la vez desilusionado.

En ese momento la luz de la habitación se encendió y se apagó. Y, otra vez, se encendió y se apagó.

Nos quedamos atónitos. Ni siquiera Francisco podía reaccionar. Observó el techo, donde estaba la lamparita, y nosotros seguimos atentos su mirada.

La luz seguía prendiéndose y apagándose, como si alguien quisiera decirnos algo. ¿Acaso mi hermano había ofendido al cuco? ¿Acaso la cuca quería jugar a las escondidas? ¿Acaso la tecla de la luz había cobrado vida?

– ¿Elena…? ¿Sos vos la que está tocando la tecla? –la interrogó espantado Francisco.

Ella no respondía. Quería hablar, pero no podía. Todo era silencio hasta que, en medio de la oscuridad, comenzó a agitar sus manos y gritó, nerviosa:

– ¡Sí, fui yo! ¡Fue sin querer! ¡Miren cómo cambian de color mis pulseras fluorescentes! ¡Me las regalaron en Navidad! ¡Jo, jo, jo! ¡Jo, jo, jo!

Esperábamos que mi hermano nos explicara qué estaba sucediendo o, al menos, que retara a Elena por el episodio de la luz, pero en lugar de eso, corrió a esconderse detrás de ella.

En ese momento, tomé coraje y exclamé:

– ¡Ya sé, amigos! ¡Ya sé! ¡El cuco es Papá Noel, que juega a asustarnos para que nos portemos bien! Si no, ¿con qué excusa va a dejarnos regalos en el arbolito?

¿Y vos, qué pensás? ¿Existe el cuco? ¿Será un nene? ¿Será Papá Noel?

Compartir este sitio en
2017-09-05T16:16:59+00:00

22 Comments

  1. Alejandra abril 25, 2017 at 5:15 pm - Responder

    Me encantó! Felicitaciones!

  2. lautaro gamarra abril 25, 2017 at 5:19 pm - Responder

    me da miedo la oscuridad pero el cuento me muestra que ay que portarse bien por que si no biene el cuco a buscarnos en su bolsas y a veces en mi casa se escucha muchos ruidos raros y me tapo bien y cierro los ojos

    • cuentosxcontar abril 26, 2017 at 1:25 pm - Responder

      Hola Lautaro, ¡gracias por comentar el cuento! Cada uno hace su interpretación de lo que lee. Te invito a pensar “El cuento del cuco” también de otras maneras. Nadie te va a llevar en bolsas ni nada por el estilo. Tratá de no tenerle tanto miedo a esos ruidos raros que escuchás en tu casa. Pensá que puede ser divertido descubrir de dónde vienen. Puede ser el viento, un animalito caminando por el techo o la tele cuando se enfría por dentro. Hay un mundo maravilloso por descubrir. ¡Saludos!

  3. Fer abril 25, 2017 at 6:13 pm - Responder

    Muy entretenidos los cuentos, algunos con final abierto para que los nenes se pregunten, sigan pensando.
    Vayan agregando nuevos que te enganchas.
    saludossss
    Ideales para practicas del lenjuaje en primaria.

  4. Lidia abril 27, 2017 at 4:11 pm - Responder

    Excelentes. Pensantes y de libre interpretación.

  5. Valeria mayo 9, 2017 at 2:00 am - Responder

    Hola. Los cuentos son hermosos! A mis niñas les han encandodo!
    Me gustaría que sí es posible me pasen mas cuentos.
    Desde ya muchas gracias!

    • cuentosxcontar mayo 9, 2017 at 9:31 pm - Responder

      ¡Muchas gracias, Valeria! Podés imprimirlos, si querés. Por ahora optamos por mantener los textos y audios en nuestro sitio para evitar que se reproduzcan en la web. No es muy amable de nuestra parte, pero creemos que es lo mejor. Disculpas y saludos

  6. Milagros mayo 22, 2017 at 11:21 pm - Responder

    Me gusta la historia pero un poco algo

  7. any junio 29, 2017 at 12:19 am - Responder

    buenisimo a mis hijas les encanto el cuento

  8. tiara agosto 9, 2017 at 1:51 pm - Responder

    Hola!Soy Tiara y me gusto mucho el cuento aunque me dio’un poco de miedo. Besos!

  9. Mary septiembre 12, 2017 at 4:24 pm - Responder

    Está interesante

  10. Diego septiembre 13, 2017 at 9:28 pm - Responder

    Cuco es un señor que tiene un disfraz, pero flota en el aire , yo no sé quien es , pero yo creo que es un monstruo.

  11. Luca octubre 24, 2017 at 12:24 am - Responder

    Yo creo que existe aveces escucho ruidos y grito

  12. Coni noviembre 18, 2017 at 9:12 pm - Responder

    Fue hermoso mas o menos me dio miedo

  13. Martin noviembre 25, 2017 at 10:29 pm - Responder

    Excelente… mi hija se quedó toda la tarde preguntandose sobre el cuco… Gracias muy bueno.

  14. Pía diciembre 3, 2017 at 8:58 pm - Responder

    Para mi no existe porque no me da ni una gotita de miedo.

  15. EMILIA diciembre 4, 2017 at 5:06 pm - Responder

    Está muy bueno,no me dió ni un poquito de miedo,redivertido!☺😁😅😘😆😗🤔🤗😐😉💋😛🌸

  16. juli diciembre 7, 2017 at 5:22 pm - Responder

    muy bien, no me asusté, me gustó mucho

  17. Sol y Fede enero 8, 2018 at 8:15 pm - Responder

    Queremos más cuentos!!! Hermoso lo que hacen! Felicitaciones!

  18. Laprincesaluli AJ enero 13, 2018 at 9:25 pm - Responder

    Bueno esto para mi es demasiado.
    En primer lugar no haY que asustarse ni tener miedo, el cuco es una mentira.
    Y en segundo lugar: no hay que asustar a los niños! Porque en la medida que crezcan y sus padres les digan más cosas del cuco y todo eso, va a llegar a cierta edad y le seguirá teniendo miedo aunque tenga más de 14 años!! Pero bueno igual estuvo bueno. Pero tratemos de no asustar a los niños y no tener miedo. Saludos a todos!!

  19. Fanny abril 18, 2018 at 1:39 pm - Responder

    Q le gusta al cuco?

  20. Francesca mayo 1, 2018 at 5:46 pm - Responder

    Lo leímos con mamá y me pareció muy emocionante el cuento! Y un poquito aterrador!

Dejá tu comentario

Simple Share Buttons
error: Contenido protegido