Agradecimientos

A mi esposa Marina, por ser mi sostén, brindarse cada día y compartir una opinión que resultó la piedra angular de este hermoso proyecto; a mis hijos Sofía y Sebastián, por regalarme tanto amor y tanta letra; a mi madre, por acompañarme desde el primer momento con preguntas, consejos y aplausos; a Eduardo Rovner, María Inés González, Juan Pedro Alonso y Majo Bernal, por realizar numerosas observaciones y sugerencias imprescindibles para avanzar; a la seño Lorena y los compañeros de Sofi en el Colegio San Luis, por el respeto y el entusiasmo con que recibieron los cuentos en el aula; a Silvia Elena Müller, por infundirme ánimo y celebrar el camino; a Ana Padovani, por imprimirles su sello a los cuentos, jerarquizándolos y ampliando los horizontes de esta aventura; a Ana Remersaro, por sumarse sin vueltas y convertirse en pieza fundamental del proyecto; a Leandro Ferrero, por trabajar con el desinterés que dicta la amistad y pulir con precisión los audios; a Paolo Menghini, por ambientar con maestría los audios y aportar altas dosis de pasión y conocimiento; a Sebastián Castronuovo, por compartir sonidos exactos y participar con recomendaciones; a Alejandra Peña, Dina Perez, Diego Muzzio y Norberto González, por su generosidad; a mi padre, por todo, todo lo que me dio.

Darío

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